1879
Está el cielo triste en Francia, las espadas figuran sus llamas. La sangre es un mar cubriendo el polvo de los llanos, los gritos son mas gritos que en otro lugar del mundo.
Las venas se encadenan y se crispan. Se funden y se lamentan.
Envuelto en lágrimas encuentro a un niño, me entrega un papel, su madre ha muerto.
No entiende porque está aquí, no lo sabe. Aquella fue relegada a ciudadana de segunda por orden de la Asamblea Nacional y asesinada.
Luís XVI gobernaba junto a sus temores y aduladores.
El niño me mira, suelta su llanto, toma mi mano y me indica el camino que debo seguir.
Los Sans-Culottes proclaman su terror. El niño me pide ayuda, está solo, tiene miedo, sabe que morirá.
El día me encuentra en Aberdeen, sentado a orillas del Mar del Norte, tomo el papel que el niño me dio, lo abro, se que ha muerto. Su padre me lo ha confesado.
Yo también se que muero.
viernes, 26 de noviembre de 2010
CREACIONES LISERGICAS
JUTLANDIA
Los habitantes de jutlandia suelen decir que la verdad no existe. Que solamente pueden coexistir la ignominia y las afrentas.
Se juzgan a si mismo como seres creibles pero no veraces. Afirman que guardan una capacidad manifiesta para revelarse honestos aun en los distritos donde no son tales.
Aquellos que habitan el estrecho de Skagerrak imponen sanciones a toda persona que carece de fiabilidad. Son condenados a trabajar descalzos e incluso a dormir cada dos días. Una verdad existente pero no revelada no es juzgada como tal. Se infiere que nunca existió. Una premisa de afirmaciones es una mentira potenciada. Un caudal de verdades es valorado como un deshonor.
En Kattegat las noches son brumosas. La dársena principal grafica una imágen de los primitivos jutos. El puerto viejo solemniza los anocheceres. En uno de sus extremos hay una placa en homenaje a un hombre. Los historiadores cuentan que ese hombre nunca existió.
Los jutos afirman su existencia. pero no de modo empirico. Dicen que en verdad aquel hombre vivió entre los años 1855 y 1887 y era un gran pescador. Sus verdades eran ramas expuestas de sus mentiras.
Gozó todos los días de la semana y también los viernes.
DE LA EXISTENCIA PERPETUA
SAME OLD LOVE
-En el sueño está el poeta que no sueña. Me dijo una dama vestida de color celeste. No le di mayor beligerancia, tal vez no debía.
Tras el paso de los años nuevamente la encontré, a la salida del subterráneo, y me dijo lo mismo que aquella vez. -En el sueño está el poeta que no sueña. No quise comprender lo que me decía. Descreí de su veracidad y sobre el fin de su dicho.
Yo tenía un espejo que me devolvía las imágenes que deseaba.
La condena de las imágenes eran logradas con poca destreza.
La noche dolía. La vida dolía.
La habitación estaba quieta, la lámpara encendida. Una cama débil junto a la pared. El aire era irrespirable. Llovía. Golpearon la puerta. Era yo que regresaba del sueño, disconforme por no poder soñar.
Caminé hasta el final del pasillo y sobre el sofá encontré a la dama. Desnuda y perfumada. Su risa forzada me asustó, el espejo me devolvió su sueño. Era el mió, soñándola a ella.
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