AUNQUE TE MUERDA EL DOLOR

EL DESINTEGRADO
El resplandor de una figura inquebrantable lo encandila. El abrigo de la noche hace un hueco en la luna.
El puente de los Últimos Encuentros por ultima vez lo divisó. Una paz otoñal teje sus ciernes con agujas fustigadas por las estrellas.
Nadie lo pudo descubrir, la impostura de una imagen falaz avivó un resabio de su paso fantasma. Se rió de ustedes y en un punto se convirtió en el dueño de los dados con que el azar digita sus vidas.
Hallaron, marcas, huellas y un humo avainillado en la habitación. Un anagrama sobre la pared invocando al redentor, al Nazareno, colgaba de un cordón negro. Un poco de blasfemia en frasco contra la inequidad, un libro sobre física cuántica en el sucio altillo junto a la memoria de un cerebro disecado.
La luna estéril traza el cuerpo de una serpiente.
Pudo asumir una actitud incomoda ante la vida, una tentación de su destino.Un magro botín a la hora de la aurora.
Fue una desintegración pero no con las características que revisten las mismas.
De la armonía de las formas nunca guardó un recuerdo grato. Su figura soslayada no temía por la suma de las realidades.
Se conformó con la dualidad que ofrecen los imprevisto.
Cuentan que los vieron en la ciudad de Qitaihe o en Radom adulterando un poema de Cerverí de Girona.