SAME OLD LOVE
-En el sueño está el poeta que no sueña. Me dijo una dama vestida de color celeste. No le di mayor beligerancia, tal vez no debía.
Tras el paso de los años nuevamente la encontré, a la salida del subterráneo, y me dijo lo mismo que aquella vez. -En el sueño está el poeta que no sueña. No quise comprender lo que me decía. Descreí de su veracidad y sobre el fin de su dicho.
Yo tenía un espejo que me devolvía las imágenes que deseaba.
La condena de las imágenes eran logradas con poca destreza.
La noche dolía. La vida dolía.
La habitación estaba quieta, la lámpara encendida. Una cama débil junto a la pared. El aire era irrespirable. Llovía. Golpearon la puerta. Era yo que regresaba del sueño, disconforme por no poder soñar.
Caminé hasta el final del pasillo y sobre el sofá encontré a la dama. Desnuda y perfumada. Su risa forzada me asustó, el espejo me devolvió su sueño. Era el mió, soñándola a ella.
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